Está bien si amás. Está bien si el cuerpo se convierte en espasmos, en lenta lava, en témpano amargo. Está bien. Está bien si estás obligada a olvidar, a querer arrancarte cada uno de los dientes y cortarte la lengua. Está bien si son más las heridas que los encantos. Está bien. Está bien si el espejo te miente, si la sonrisa se te desgaja, si la mirada ya no te responde. Está bien. Pero nunca dudes de los ocasos, el paso siguiente es el amanecer. La noche es fiebre, sí, pero las sábanas son las gasas, las estrellas la morfina, la luna el temblor requerido para continuar despiertas. Está bien si amás. ‘El olvido está lleno de memoria’.
Rebeca.